|
Santa fe de Bogotá, agosto de 2012
En declaraciones del General (r) Mauricio Santoyo, ex jefe de seguridad de Álvaro Uribe y miembro del ministerio de justicia, en las que confiesa ser culpable de colaborar con los paramilitares, niega cínicamente tener nexos con el Narcotráfico, como si el matrimonio entre paras y narcos no fuera axiomático.
Es así, que frente al destape que la “justicia” norteamericana pone en escena ante el mundo, queda expuesta la falta de ejecutoria de la justicia Colombiana en casos de nexos entre paramilitares y el Gobierno del ex presidente Uribe. Casos como estos hacen palpable la impunidad en un Estado, que con respecto al proceso contra Santoyo en el 2003, por chuzadas a líderes de derechos humanos, que a la postre fueron asesinados, se le sancionó solo con destitución de su cargo. Sanción que en gracia del procurador Alejandro Ordoñez (entre otros) se suspendió, sirviendo como contexto favorable al ascenso a General de la Republica que como premio se le hiciera al confeso delincuente.
Con todo lo anterior, resulta que el ex presidente Uribe, con igual cinismo se dice decepcionado, después de fraguar por largos años con Santoyo, desde que era Gobernador de Antioquia como lo constatan las declaraciones de varios comandantes paramilitares ante la “justicia” Norteamericana en la que confirman los vínculos de Santoyo con las oficinas de envigado.
Llama la atención cómo hace carrera en la clase política tradicional, el declarase decepcionados frente a hechos inminentes en los que se advierte posibles nexos entre ex gobernantes, ex Ministro de defensa quien hoy es Presidente de la Republica. Queda claro que aún la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición a las victimas está lejos de ser una realidad.
Equipo de trabajo
Representante a la Cámara Wilson Arias |